Cómo puede entrar una marca en los esports sin parecer un intruso
El público gamer detecta enseguida a la marca que solo pone el logo. Estas son las claves para hacerlo bien.
Cada vez más marcas que no tienen nada que ver con los videojuegos quieren estar en los esports. Tiene sentido: es un público joven, muy fiel y difícil de alcanzar con publicidad tradicional.
El problema es que ese mismo público detecta enseguida a la marca que solo viene a poner su logo. Y cuando lo detecta, no perdona.
Desde dentro de los equipos lo he visto muchas veces. Estas son las claves que separan a las marcas que encajan de las que no.
Aportar algo, no solo aparecer
Un logo en la camiseta está bien, pero no crea ningún recuerdo. Lo que funciona es aportar algo a la comunidad: un torneo para aficionados, contenido con los jugadores o una ventaja para los fans.
La pregunta que me hago siempre es sencilla: si quitas la marca, ¿la comunidad lo echaría de menos?
Hablar su idioma (sin forzarlo)
Usar memes y expresiones del juego puede funcionar, pero solo si alguien de dentro lo revisa. Una frase mal usada se convierte en el meme de la semana, y no para bien.
Lo mejor es dejar que hablen los jugadores, los creadores y el propio equipo, y que la marca acompañe.
Pensar en temporadas, no en acciones sueltas
En los esports la confianza se gana con el tiempo. Una acción puntual se olvida en una semana. Una marca que está toda la temporada, en las buenas y en las malas, pasa a formar parte del equipo.
Elegir bien el juego y el equipo
No es lo mismo un juego de estrategia que un shooter, ni un equipo grande que uno de cantera. Cada comunidad tiene su tono y su edad media. Antes de firmar nada, merece la pena ver cómo habla esa comunidad y si encaja con la marca.
Mi conclusión
He visto marcas que acompañaban a un equipo toda la temporada y los fans las defendían en el chat. Y he visto otras que pagaron más y nadie las recuerda. La diferencia casi nunca fue el dinero.
¿Qué marca creéis que lo ha hecho mejor en los esports?
¿Te ha servido? Escríbeme y lo hablamos.
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